Desempeño mi labor docente en un Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario en Xmatkuil, Yucatán; los alumnos que ahí asisten son jóvenes de bajos recursos con necesidades y carencias no sólo académicas sino familiares y económicas muy fuertes.
Durante los tres parciales de los que consta el semestre trato de planear mis actividades inician do siempre mis secuencias didácticas con un diagnóstico previo y el encuadre del parcial dando los criterios de evaluación y acreditación con fechas y tiempos establecidos para que ellos tenga en cuenta lo que necesitarán hacer. No me gustan las cosas de última hora o las decisiones viscerales.
Mis actividades las diseño de acuerdo al programa de inglés que se lleva en la Reforma del Bachillerato Tecnológico pero siempre adaptando las actividades a las necesidades de mis grupos y buscando que las actividades sean significativas para ellos, es decir que les puedan dar un uso y que entiendan que el idioma no sólo se usa para pasar la asignatura sino en la vida.
La planificación didáctica que realizo cada mes está pensada para que el producto que los alumnos realicen sea algo interesante y útil, por ejemplo, cómo se realiza un periódico, qué hacer en caso de accidente, ya que aunque la materia es lengua extranjera, los temas integradores están relacionados con la vida diaria.
Yo creo firmemente que el bachillerato es un proceso de por sí difícil para los estudiantes, ya que atraviesan por cambios en su proceso de adolescencia, de vida y de decisiones y pues suficiente tienen con sus relaciones interpersonales, sociales y personales para que los docentes les compliquemos la existencia y con esto no me refiero a abaratar la educación o regalar calificaciones, sino a ser facilitadores en el proceso académico de los estudiantes y promotores del proceso de vida.
Es en el nivel medio superior es donde toman decisiones profesionales, sociales y personales casi por primera vez, qué carrera quiero, con quién me relaciono, a dónde voy, así que en mi actividad docente trato siempre de apoyarlos, guiarlos y orientarlos en general; también soy tutora y trato de brindarles un tiempo de escucha y apoyo a los alumnos a mi cargo.
Cómo docente me siento en el compromiso de trabajar con los estudiantes académicamente, personalmente y socialmente, con la finalidad de dejar una huella en ellos hacia una construcción positiva del conocimiento y la vida en general.
Ser docente es un compromiso de vida, no de un horario determinado.
Karina M. Abreu Cano
sábado, 23 de mayo de 2009
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